Siempre esperando

miércoles, 25 de febrero de 2015

El príncipe se acercó sobre su ataúd de cristal, contempló su rostro blanco como la nieve, su pelo azabache y sus labios rojos como un rubí. Dudó un instante y se separó. Miró a los tristes enanitos y les dijo:
- Lo siento, no es ella. No es la princesa que busco. - montó a su caballo y se alejó al trote por el bosque.
Los enanitos rompieron a llorar. Llevaban ya tres príncipes y ninguno era el que se había enamorado de ella. Blancanieves llevaba ya tres meses en el ataúd de cristal y ellos la custodiaban con empeño a pesar de tener que ocuparse del trabajo en la mina y en casa.
 Pasó el tiempo y el príncipe nunca apareció. Los enanitos, poco a poco, dieron por perdida a la pobre Blancanieves y con el tiempo fueron dejando de ir a visitarla. Poco a poco, semana a semana fueron espaciando las visitas hasta que la durmiente princesa cayó en el olvido.
El ataúd de cristal se cubrió de hiedra con el paso de los años y en el interior una hermosa princesa quedó conservada, en lo más profundo de un bosque, en el reino más lejano y su malvada madrastra reinó con mano de hierro durante muchos años, se casó con un apuesto príncipe de otro lejano reino, prosperaron ambos reinos y ellos tuvieron un hijo que creció fuerte y apuesto.
Un día, jugueteando, fue a buscar una famosa mina abandonada que años atrás unos enanos trabajaban hasta que murieron de viejos y topó con un montículo de hiedra en un claro del bosque que tapaba algo que refleja los rayos del sol y los hacía destellar.
Con la curiosidad propia que tienen los niños, separó la hiedra y se asomó a una extraña urna de cristal. Lo que vio en su interior le horrorizó y salió corriendo y chillando rumbo al castillo.
El pequeño contó lo que había visto y con el boca a boca en el reino se pasó la leyenda de la dama durmiente, que se levanta por las noches y vaga buscando un beso de los hombres que se pierden en el bosque.
Y así, la leyenda de Blancanieves, la dama que roba almas de hombres con un beso pasó a ser la más contada de todos los tiempos en aquellas regiones.

2 comentarios :

  1. Ohhh triste pero... Tiene su encanto ¡Me gusta! (eso sí, pobre Blancanieves, menos mal que tenía los ojos cerrados... Ver cómo príncipes la rechazan uno tras otro haría que quisiera que se la tragase la tierra... Bueno, eso acabó pasando de todas formas, pero... jajaja)

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