The Fang Game: T1x06

domingo, 17 de febrero de 2013

JUGUETE
Una sonora risotada despertó a Mark de su ensoñación. Y de pronto, una oleada de imágenes y sensaciones se le vinieron a la mente. Recordó ver morir salvajemente a sus padres y un enorme peso sobre el pecho le obligó a tener que tomar aire con fuerza, a penas podía respirar y las lágrimas le nublaron la vista.
- No llores, chico. ¡Qué ya eres mayorcito! - le reprendió una voz salvaje.
- ¡Qué asco dan los humanos! - espetó una voz que no pudo identificar.
Mark recibió un sonoro bofetón en la  mejilla que le hizo interrumpir sus lágrimas y sus pensamientos por unos instantes. El que le había propinado la bofetada era Marcus, su raptor, el asesino de su familia.
- Te he dicho que dejes de llorar. Tenemos asuntos que tratar.
La enorme mano de Marcus agarró al chico y lo levantó como si no pesase nada. Luego fue arrastrado a una sala donde varios hombres y mujeres, por lo que Mark supuso todos ellos vampiros, parecían estar esperando.
- Este es el mejor lote de la noche: humano, peleón y un poco llorica, pero tiene un suculento poder: es telépata. Abro la puja en 300.000 dólares. Es un espécimen valiosísimo que viene de perlas en cualquier distrito que se precie. Mueve objetos con la mente. Vamos señores...si no lo quieren ustedes, tengo a otros compradores.
Una paleta roja se levantó en medio de las sillas.
- ¡Lady Asscott ofrece 300.000! ¿Alguien da 400.000?
Otra paleta roja se levantó.
- ¡400.000 para el Rey de Louisiana! ¿Lo supera alguno?
De nuevo, Lady Ascott levantó la paleta.
- ¡Nuestra Lady es incansable, ofrece 500.000! ¿Lo subimos más?
Un tercer contrincante levantó la paleta.
- ¡¡600.000 para el caballero!! ¿Van a dejar que se quede a este joven telépata? - Marcus le agarró y le atrajo hacia así, olió profundamente a Mark - ¡Además huele que alimenta!
De nuevo, la tal Lady Ascott levantó la paleta, frenética, y miró con odio a sus dos contrincantes.
- ¡¡700.000 ofrece la dama!! ¿Van a dejar que ella sola disfrute de las ventajas de este muchacho, con sangre virgen?
Mark se sintió ofendido, no sólo porque le estuviesen subastando, sino porque diesen por sentado que el era virgen...fuese lo que fuese eso de la sangre virgen para los vampiros.
El segundo caballero en la disputa hizo en el ademán de levantar su pala roja pero Lady Ascott se abalanzó sobre el y soltó una retahíla de improperios amenazantes en un idioma que Mark no distinguía.
- ¡¡700.000 ala una!! - continuó Marcus como si aquello fuese de lo más normal - ¡¡700.000 a las dos!! - cantó. Lady Ascott se había arrebatado la paleta al tal Rey de Louisiana y amenazaba con hacérsela tragar. El hombre abandonó la habitación alegando que aquella mujer era insoportable. - ¡¡Y 700.000 a las tres!! El telépata forma parte de la colección de Lady Ascott.
La dama subió con una celeridad inusitada hacia el pequeño atril improvisado donde se encontraba Mark y le agarró de las mejillas haciendo que este adoptase el aspecto de un chico con cara de pez.
- ¿Cómo te llamas, querido?
- Bark - indicó el chico como pudo
- Muy bien, querido. Marcus, habla con mi tesorero, él te hará el pago. Es una adquisición espléndida. Le sacaremos mucho partido. - sentenció echándole una mirada de arriba abajo al chico. - Haz que me lleven el juguete a mi cuarto.
A continuación, se marchó.
- Vamos, juguete, debemos arreglarte para la señora. - le dijo Marcus sonriendo y mostrando sus enormes colmillos. - Estará impaciente por empezar a trabajar contigo.
Mark salió a empujones del cuarto mientras otro vampiro ocupaba el puesto de Marcus y empezaba a canturrear sobre un objeto que traía en las manos, un objeto de gran valor en el que podían estar interesados. Aunque Mark estaba tan preocupado que no quería ni saber qué estaban vendiendo, el que había sido vendido era él y eso era más que preocupante.
Ahora le "pertenecía" a la tal Lady Ascott. Le dio un escalofrío sólo de pensar que ahora ella iba a hacer con él lo que quisiese.
Marcus le aseó y le cambió la ropa a un traje bastante elegante de color azul oscuro, con corbata a juego y camisa blanca. Le dieron también unos zapatos en el mismo tono que el traje y le dejaron solo en una habitación. Nadie le explicó nada y nadie le dirigió la palabra durante todo el proceso.
Al cabo de poco tiempo apareció en el cuarto la mujer que le había adquirido en la subasta con una sonrisa de oreja a oreja dejando asomar unos colmillos blancos y muy afilados. Le lanzó una mirada divertida al joven y acto seguido se abalanzó sobre él mordiéndole el cuello con fuerza.
Y mientas esto ocurría en el interior, llegó un coche a aquel lugar: una mansión victoriana al final de un camino bordeado por árboles centenarios. Del vehículo se apeó una pelirroja con cara de pocos amigos y un joven bastante apuesto pero con cara de susto.
 - Y ahora, Will, no te separes de mi. – dijo la mujer al joven mientras llamaba a la puerta.
Continuará...

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