The Fang Game Series T1x04

sábado, 22 de diciembre de 2012

MARCUS
- Hijo, no sé qué demonios te está pasando. - reprochó el señor Harris con tono desafiante y preocupado - Con lo bueno que eras. No te puedes desmadrar de esta manera. Y ¿qué hacías con esa chica? No me gusta que frecuentes esas compañías. Todo el mundo sabe a qué se dedica.
- Papá...
- Ni papá ni nada de eso...me tienes harto. Vete a tu habitación, hablaremos mañana. Estoy tan enfadado que te estamparía contra la pared. - informó su padre muy airado.
Mark se arrastró escaleras arriba hacia su cuarto, dispuesto a meterse en la cama y olvidarse de haber sido atacado por vampiros dos noches consecutivas.

Fuera, en el exterior y sin que él lo supiese, alguien le estaba observando. Era Marcus, su pesadilla particular.

Marcus era un vampiro antiguo, bastante fuerte y temido entre los suyos. Se había adaptado bien a los cambios que había habido en el mundo pero no se le olvidaban las viejas costumbres y también conocía bien las tradiciones, la magia y las cosas raras que ocurrían a su alrededor no le pasaban desapercibidas. Tampoco se le había pasado el detalle de que Mark podía mover cosas sin tocarlas y aquello le interesaba más que comerse al chico. Un poder como aquel podía reportarle unas ventajas interesantes y no pensaba desaprovechar la oportunidad de anotarse un tanto ante el Rey y darle al chico como regalo seguro que le suponía un ascenso interesante.

Los vampiros tenían unos escalafones muy extraños, mezcla en feudalismo y una empresa moderna, así que tenían a la Autoridad, que era una especie de consejo donde ponían las leyes vampíricas y las ejecutaban, los reyes por zonas y luego sheriffs de área. Pero no era a su rey a quien Marcus quería impresionar, era al otro Rey, al Rey por excelencia. Alguien que estaba por encima de la Autoridad, en la sombra pero era el que hacía danzar a todos.

Desde tiempos inmemoriales Marcus quería volver a Europa pero como alguien importante, quería ser el Rey del Oeste y para eso tenía que ganarse el favor del Rey de las Tinieblas. Su pasaporte a la cima y a la cuna de la civilización estaba en ese chico.

Marcus rió con la idea. Ya se imaginaba su llegada triunfal y sus banquetes opulentos y la exquisita decadencia europea con sus orgías de sangre como en los tiempos de antaño.

Voló hacia la ventana del chico y se posó grácilmente en el alféizar. Sonrió dejando asomar sus colmillos con la excitación del momento y dio dos ligeros golpecitos en el cristal.

Mark se sobresaltó, preocupado, y miró con gesto aterrado hacia el enorme vampiro. Luego, suspiró y se acercó a la ventana.

- No puedes entrar, vampiro. Esta es mi casa y no puedes pasar. Tengo que invitarte o no pasarás. Me lo he aprendido bien.
- Es una lástima. - comentó Marcus - Podríamos ser amigos.
- Claro. - comentó sarcástico el chico - Y quedar para jugar al béisbol y tomar unas cañas. No gracias.
- En fin, pensé qué serías más sensato. 

Mark se acercó un poco más a la ventana y le enseñó el dedo corazón al enorme vampiro. Marcus sonrió dejando ver sus enormes colmillos negros.

Había algo que Mark no sabía sobre los vampiros, y en especial sobre Marcus, y es que algunas habilidades especiales se pueden ir desarrollando por sorpresa con los años. El vampiro le miró directamente a los ojos y Mark se perdió en esa enorme inmensidad marrón que era la mirada de aquel hombre.

- Ahora vas a invitarme a entrar. - le dijo suavemente.
- ¿Quieres entrar, amigo? - invitó el chico.
- Y ahora vas estar muy callado y me esperarás aquí mientras me alimento de tus padres. Luego te vendrás conmigo.
- Sí. Estaré callado y me iré contigo. - musitó Mark, como en un sueño.

Marcus disfrutó con los padres de Mark. El señor Harris intentó defender a su mujer, cosa que le pareció bien al vampiro, por eso le mató a el primero y a su esposa después. Cuando acabó, rápido como una exhalación metió los cuerpos en el coche de los Harris, roció al hombre con alcohol y lanzó el coche contra un árbol. Los dos cuerpos se golpearon con el cristal y la señora Harris salió despedida, el señor Harris quedó como un pelele entre el asiento y el capó.

Mark estaba hipnotizado por el vampiro, ni se percató de lo que ocurría a su alrededor. Salió de casa y se fue tras Marcus a donde fuera que el vampiro quisiese llevarlo.

Continuará...

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