The Fang Game Series T1x02

lunes, 5 de noviembre de 2012

MORDISCOS
Un crujido seco en el techo del coche y el sonido metal desgarrándose y abriéndose les hizo mirar arriba.
La vampiresa estaba quitando el capó del coche como si abriese una lata de sardinas. Sus ojos estaban inyectados en sangre y tenía una sonrisa burlona en la cara.

- ¡Mira qué sorpresa! - exclamó al verlos - ¡El postre!

Mark le dio una patada en la cara y Will abrió la puerta del coche para salir corriendo aunque la chica fue más rápida, sacó a Mark por el techo con una mano como si fuese un fardo y llevándoselo como un saco saltó sobre Will, dejándolo tendido en el suelo.

- Ahora váis a saber lo que es bueno. - dijo mientras tenía a Will retenido contra el suelo giró a Mark sobre si mismo y le mordió en el cuello. Empezó a succionar la sangre y Mark notó una extraña sensación de calidez y cierta sensación de excitación. Se dejó llevar invadido por dicha sensación.

- ¡Suéltalos ahora mismo! - gritó una mujer.

La agresora miró a la emisora de la orden, sin dejar de succionar el cuello de Mark.

- ¡Déjalos! - dijo la mujer - Son míos.
- Eso no es cierto. - a pesar de  no creerlo, la vampiresa dejó de ejercer presión sobre Will y pareció cansarse de la sangre de Mark.
- Hallie, suéltalos. Repito que son míos. 

Will vio que la que hablaba era su jefa, Erin. "¡Estupendo! Guerra de vampiras!", pensó amargamente.

- Trabajan para mi. Son míos. - insistió Erin.
- Ni siquiera los tienes marcados. - reprochó Hallie - ¿Por qué debería dejártelos?
- Porque soy mayor que tú. ¿Quieres que te lo demuestre?

Hallie pareció sopesarlo un momento. A fin de cuentas, Erin  no parecía para tanto con aquel cuerpo delgado y la cara aniñada, pero la vampiresa pareció notar que no todo en aquel menudo aspecto era lo que parecía. Así que dejó se puso en pie, dejó caer a Mark en el suelo y soltó un bufido.

- Como vuelvan a molestarme  mientras como no seré tan indulgente. - amenazó. Acto seguido se perdió en la oscuridad con una velocidad terrorífica.
- Gracias, Erin. - dijo Will poniéndose en pie.

Aunque Erin se desplazó como un rayo y lo levantó por el cuello, dejándole sin respiración.

- ¿Te has vuelto imbécil de tanto oler gasolina, chico? - bufó. Sus ojos azules parecían echar chispas y a Will le pareció que el pelo se le había vuelto más rojizo - Si no llego a estar aquí estarías jodidamente muerto.

Dejó caer a Will en el suelo, quien intentó recobrar el aire perdido.

- Lo siento. - comentó Mark, que parecía estar drogado - Ha sido culpa mía. Will dijo que lo dejase correr pero no pude.
- Eres un imbécil, chico. - le dijo a Mark - Un jodido chico muerto es lo que serás si te cruzas con ella otra vez. ¡Acércate!

Mark se acercó a ella. Erin le cogió  por la barbilla y le giró el cuello para ver las heridas. Luego suspiró. Se mordió un dedo con su colmillo y puso una gota de sangre en cada agujero. Las mordeduras desaparecieron en unos segundo.

- Esa puta le ha chupado bien. - le dijo a Will - Acompáñale a casa, estará en una nube hasta que recupere su sangre. Y hazle beber agua.

Erin se giró y desapareció en las sombras. Will montó a Mark en su destartalado coche y arrancó hacia casa de los Harris preguntándose cómo le iba a explicar a los padres el estado del chico sin hablar de los vampiros. Lo sentía por él, pero se acababa de convertir en un repentino fumador de marihuana.

Ver las caras de los padres fue un poco menos duro que conseguir que Mark se metiese en la cama. Estaba demasiado atontado y le daba la risa floja. Le hizo beber un montón de agua y luego le dejó durmiendo.

Will se fue a casa. Entró por la puerta y se dirigió a la cocina por una cerveza. Al abrir la nevera notó la silueta de una mujer sentada en la silla de la cocina. Will no se molestó en encender la luz, sabía quién era y que, además, no le hacía falta luz para verle.

- Le he dejado en casa, parece estar bien. - informó.
- No entiendo como os metéis en estos líos. Los humanos sois un desastre. - comentó su interlocutora. - Tienes una forma muy rara de cuidar de la gente, Will.
- Él se empeñó. No te ha mentido, Erin. Además hizo algo raro, le lanzó unos contenedores a Hallei sin salir del coche.
- Lo sé. Y podrá hacer más cosas. Pero tienes que intentar que deje de hacer esas cosas delante de cualquiera. Si se enteran algunos vampiros se puede ir olvidando de respirar. Confío en ti. No me decepciones. Detesto a los que me decepcionan. - Erin arrastró mucho la palabra detestar, dándole demasiada importancia. Will supo que era un eufemismo de "los mato, los corto en pedacitos y se los doy a mi perro"
- No te he fallado nunca, tampoco ahora. - dijo Will.

Erin se había largado. Will se bebió su cerveza y se arrastró a la cama. Mañana sería otro día, otro día largo y cansado.

Continuará...

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